Cooperante en Calcuta

¡Hola! Mi nombre es Beatriz Rubio y quiero compartir con vosotros uno de los viajes más inolvidables y gratificantes que he realizado hasta ahora.
Recién llegada de la India, vuelvo con un montón de buenos recuerdos y con una sensación feliz por haber vivido una experiencia como esta.

A los que ya habéis estado allí, estoy segura que coincidiremos con muchas de las sensaciones que transmite la India, y a los que tenéis curiosidad por ir os ánimo a que lo hagáis, sinceramente pienso que merece mucho la pena.
En mi caso, desde que me plantee este viaje, tenía muy claro que quería participar como voluntaria en alguno de los programas que se pueden hacer en Calcuta, además de visitar algunas zonas como Delhi y Agra. Así que, junto con un grupo de amigos me inscribí como cooperante en uno de los centros que fundó María Teresa de Calcuta en 1950. Estas congregaciones acogen a pobres, enfermos, huérfanos y moribundos con trastornos de salud grave que necesitan una atención especial.
Sin duda, incluir un voluntariado en este viaje le aportó una vivencia especial, en la que he sentido aunque sólo sea por unos días, que hemos aportado un pequeño granito de arena en algunas de  las muchísimas cosas que se pueden hacer para ayudar en la India. Los voluntarios nos encargábamos por ejemplo, de acompañar a los pacientes en sus ratos libres, ayudarles a lavar la ropa,  dar de comer a los que no podían hacerlo solos o curar algunas heridas sencillas. Todo ello haciéndolo lo mejor que podíamos y con los sentimientos a flor de piel por todo lo que nos encontrábamos allí, algunas situaciones eran realmente duras.
Una de las cosas que más me impactó de los centros de María Teresa de Calcuta es la armonía que se percibe y la gratitud con la que te reciben las personas que viven allí, lo amables y cariñosos que son. Y que a pesar de que en la mayoría de los casos tienen una salud muy precaria y solo se comunican con la mirada y algunos gestos, muchos te hacían saber que agradecían que estuvieras  allí de una manera muy emotiva, con un gran abrazo, una amplia sonrisa o cogiéndote muy fuerte con las manos.

Como está comprobado por mucha gente, y ratifico por mi propia experiencia en la India y en ocasiones anteriores,  al hacer voluntariado no solo aportas algo a personas que lo necesitan enormemente, sino que también, tú mismo te sientes  inmensamente bien al intentar contribuir a que otras personas estén mejor.

Otra de las cosas que más me ha sorprendido de la India es la personalidad de su gente, la felicidad que transmiten sus ojos y la paz con la que viven, cosa muy impactante en especial en los niños. Lo que inevitablemente te hace pensar que aunque viven con tan poco y en situaciones muy duras para lo que estamos acostumbrados aquí,  parece mentira que no se perciba un exceso de tristeza o desesperación.
Con esto no quiero decir que no te encuentres a personas  y familias enteras que viven en la calle y por supuesto necesitan ayuda para lo más básico, pero aun así, sorprende mucho que la gran mayoría de ellos no cargan con la negatividad y pesimismo que se percibe muchas veces en la sociedad occidental.

La ciudad de Calcuta, donde he estado la mayoría de los días, desprende una fuerza que no pasa desapercibida, el constante ruido de los pitidos de los vehículos, lo “viva” que es la ciudad y su gente, la cantidad de personas que va de un lado a otro y viven en la calle, los olores, la extrema contaminación, las variedad de religiones…. Le dan a este rincón del mundo un tinte único y especial, donde se mezcla una extravagante desmesura debatiéndose entre la fascinación y la repulsión.

En resumen, si tuviera que destacar tres características de mi experiencia en la India,  mencionaría: la tremenda sensación de unión que tuve con la gente que compartí este viaje, porque una experiencia así crea lazos fuertes; la tolerancia que te genera conocer y vivir otra cultura tan diferente a la nuestra, y la renovación de las prioridades de lo verdaderamente importante en la vida.

Como he dicho al principio, ha sido una experiencia increíble que volvería a repetir sin dudarlo ni un segundo, en la que he podido disfrutar tanto del ocio de la India como de participar en una actividad de voluntariado que engrandece en muchos sentidos.

Aunque no hay nada como estar allí y sentirlo, en la galería de “Fotografías del mundo” de este blog encontraréis algunas fotografías que representan de algún modo lo que vivimos.  Espero que os gusten!

Beatriz Rubio
Cliente de Indira Viajes Online

 

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Comments
  1. Jose Luis Rubio

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