Descubriendo India

“La India no ha sido nunca un país fácil de comprender. Quizás sea demasiado profunda, contradictoria y diversa, y poca gente en el mundo contemporáneo tiene el tiempo o la predisposición para ver más allá de lo obvio.”

Madrugar, hacer la maleta, coger un avión, estrés pre viaje que hace que se te quiten las ganas de irte… pero luego llegas al destino y no hay nada comparado con la magia de conocer un nuevo país, una nueva cultura, nuevos olores, nueva gente…

Es un país muy pobre me decían, va a ser un viaje duro, a mucha gente no le gusta… Pero bien sabía yo que un lugar como la India no me podía defraudar y así fue. Luego aprendí que esa gente sólo se quedaba con el desorden de los cables de la corriente eléctrica, el calor sofocante, las horas de autobús por carreteras imposibles, la comida extra picante que intenta acabar contigo, los desórdenes alimenticios, que se te cruce una rata por la calle, lugares donde la limpieza brillaba por su ausencia…

Pero desde pequeños nos enseñan que hay que ver más allá de las apariencias, que hay que fijarse más en la esencia y es ahí donde te das cuenta que el caos de la India tiene un encanto especial. Que no hay nada como su mezcla de colores y sentimientos. Y es que son tantas las razones que me enamoraron:

No se si fue el paseo en tuc tuc por Varanasi, en el que te das cuenta de que es posible alcanzar la paz dentro de la barahúnda.
El sentimiento inexplicable que sientes al ver por primera vez el Taj Mahal.
El darte cuenta de que hay gente que ve en un río marrón el lugar más sagrado del mundo.
El paseo en elefante por un fuerte, retrocediendo años atrás en el tiempo.
Sentirse una maharani en un hotel en medio del lago en Udaipur.
Y un montón de experiencias más que nos regala este país.

Y ya no es sólo lo que ves, es la mezcla de sentimientos que vives, la sonrisa de un niño al que simplemente saludas, es la hospitalidad de los trabajadores de los hoteles, son los guías indios y sus bromas, el sentimiento de regatear con un vendedor, o el darte cuenta de como desaparece el calor o el cansancio con solo ver los preciosos amaneceres que nos brinda este lugar. El bañarte en un jacuzzi y parecer que flotas en el lago, o simplemente ver la luna a través de la ventada de tu habitación con un paisaje precioso de fondo.

Y si a todo esto le puedes añadir el poder compartirlo con gente maravillosa, acaba siendo un viaje inolvidable.
Y es que este viaje no hubiera sido lo mismo sin esa despreocupación, gracias a tener un guía Indio y una persona de Indira Viajes que viajaba con nosotros desde España y que hacían que tu única preocupación fuera disfrutar de lo que tenías alrededor. Tampoco hubiera sido lo mismo sin esas conversaciones que hacían los viajes en autobús también momentos inolvidables, los banquetes en buena compañía, hacer yoga, intentar bailar Bollywood o intentar pronunciar algo en hindi… y risa.

Y es la risa, esa felicidad, ese lugar, ese sentimiento, esos momentos… los ingredientes perfectos del que están hechos los sueños.

Cristina Palau
Cliente de Indira Viajes Online

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