Me gusta viajar

¡Me gusta viajar!

El contacto con otros pueblos y culturas enriquece, y si a esto añadimos el puro placer de viajar, obtenemos dos beneficios en este saludable ejercicio, que ¡ojalá! pudiéramos practicar todos con mas frecuencia. Solo tres importantes condiciones para que el proyecto se desarrolle satisfactoriamente: la buena compañía, la meteorología y una pequeña dosis de suerte, sin estas el viaje puede resultar un verdadero suplicio, sobre todo sin la primera de ellas.

Me he entretenido en contar los países que he visitado y me salen 53 de los cinco continentes. Empezamos haciendo  pinitos por Europa, que si Londres, Paris, Suiza e incluso Checoslovaquia y Hungría cuando eran todavía «telón de acero» y algunos más, pero cuando surgió la posibilidad de un viaje largo, no nos andamos con chiquitas y a Australia que nos fuimos, con una particularidad, partimos el 13 de Septiembre de 2001, sí sí…,  dos días después del famoso 11 S.

Ríete de los controles actuales, el ambiente en los aeropuertos se podía cortar y dentro de las aeronaves los nervios estaba tan alterados que se producían anécdota tras anécdota. Recuerdo que en el vuelo Londres – Singapur, y con la única separación del pasillo, me tocó a la izquierda una persona de aspecto árabe, a la que estuve vigilando durante todo el trayecto, tenía cara de asesino… las orejas puntiagudas y una cola que intentaba ocultar sin mucho éxito, «si se levanta le atizo, si se mete la mano en el bolsillo le atizo, si se duerme le atizo, digo… le ato,  etc etc…», al final el pobre e inofensivo hombre bajo en la escala de Singapur y ya no lo volvimos a ver.

En Australia me habría quedado a vivir, me impactó. Sidney es una ciudad acogedora, fácil y limpia, extremadamente limpia. Vimos una infinitésima parte del país, pero con la capital, las montañas azules y la impresionante barrera coralina de Cairns fue suficiente para sacar una inmejorable opinión de nuestras antípodas.

Sin embargo en Vietnam no me quedaría a vivir, no llevo muy bien lo del calor y menos si es húmedo, pero es uno de los lugares imprescindibles para visitar. Cuando estuvimos, apenas hacía dos años que el país se había abierto al turismo, y claro…, lo encontramos absolutamente virgen y auténtico. Aunque ha pasado mucho tiempo, estoy seguro que el encanto lo sigue manteniendo y no me importaría volver. Nuestro guía, Juan, un vietnamita becado por el régimen en Cuba, era un personaje absolutamente entrañable, simpático y muy educado, pero ¡ojo!, fue vietcom y terminó con el grado de capitán. Cuando se fueron los norteamericanos y los chinos quisieron aprovechar la ocasión para invadirlos por enésima vez, acabó según sus propias palabras «matando a chinos como a chinos». Nos enseñó los túneles de Cuchi, no te puedes imaginar lo que es aquello, han modificado un pequeño tramo haciéndolo mas grande para que el turismo pueda visitarlo, pero la sensación de claustrofobia es tal, que te haces cruces al pensar como los soldados estadounidenses se atrevían a internarse por ellos. Estaban infectados por las mas sofisticadas y crueles trampas y poseían sifones que los comunicaba con los canales cercanos, por donde escapaban si llegaba el caso.

La bahía de Ha-Long es uno de los escenarios mas impresionantes que se puede ver en el planeta, pero además, la ciudad de Hué, la zona montañosa del norte con sus pintorescas tribus, una inquietante cena en medio de la selva en casa de un coronel del vietcom, una no menos simpática comida en la cueva de una isla de la bahía de Ha-Long, el delta del Mecong, las dos capitales, con su exquisita arquitectura colonial francesa y un montón de cosas más, hacen de Vietnam un destino obligado. Por cierto, sabíais que en su caótico tráfico cuando se produce un accidente (no se como se las apañan, pero con muy poca frecuencia…), tiene siempre la culpa el vehículo de más tamaño, independientemente de las circunstancias. Curioso…

Y La India…, monumental en todos los sentidos, llena de sabores y colores, pero lo mejor sus gentes, recién llegado se me acercó un joven de buen aspecto y yo, creyendo que venía a pedir una limosna por tres veces me disculpé, hasta que me dí cuenta de que lo que quería era saludarme, darme la mano, cuando se la dí se le iluminó la cara y desapareció rápidamente a contárselo a su grupo de amigos, todos nos miraban con gran satisfacción. Muchos de ellos viven en las aceras llenos de miseria y a tu paso te ofrecen su sonrisa sin pedirte nada a cambio, les encanta que les saques fotos. Si viajáis a la India, tener en cuenta que su gesto de afirmación, casi imperceptible, es un leve movimiento de cabeza de derecha a izquierda, se parece mucho a nuestra negación, pero nosotros desplazamos la barbilla y ellos no..

Las islas Maldivas es otro lugar que no hay que perderse y sobre todo si tenemos en cuenta las previsiones de cambio climático, que auguran la desaparición de las mismas bajo las aguas. La  máxima altitud creo que está sobre los cinco metros mas o menos, pero son paradisíacas, incluso se puede ir andando de isla en isla (solo en algunos casos)..

Otro destino interesante es Myanmar, la antigua Birmania, posee la mayor densidad de pagodas de todo el sureste asiático y al haber mantenido la dictadura durante décadas, de cara al turismo se presenta como si el tiempo no hubiera pasado. Ver a las mujeres jirafas es algo que no se olvida. Ahora parece que están desbordados por la crecida de turistas que ha habido a raíz del cambio de gobierno..

Me han impresionado muchas de las cosas que he visto, pero haciendo una pequeña selección y además de lo ya relatado, destacaría las grandes cataratas, especialmente las Victoria, pero si vais a visitar Iguazú, no se os ocurra ir en «Jueves  Santo» como a nosotros, estaban allí todos los brasileños, argentinos y paraguayos, además de los turistas foráneos y un calor achicharrante.  Menos mal que esa noche nos hospedamos en el hotel Das Cataratas de la parte brasilera, y al día siguiente me levanté a las seis de la mañana para tener el privilegio de caminar por todo el complejo yo solito. Las ciudades de New York, San Francisco y Chicago. El parque Yosemite con sus inmensas secuoyas que sobrepasan los 100 m. de altura, por algunas de ellas y a través de sus troncos pasan los caminos, ¿podéis sospechar su magnitud…?. Los no menos inmensos baobabs de África, que permiten el albergue de varias familias en su interior; dicen que Dios se enfadó con estos arboles y en castigo los plantó al revés. El agujero azul de la barrera coralina de Belice. La ciudad de Antigua en Guatemala, donde me encontré con uno de mi pueblo en su plaza mayor, y eso que solo somos 1200!! pues allí que había uno. Los Fiordos Noruegos, Escocia, la Bretaña Francesa, Irlanda. Un excitante chapuzón nocturno en el Orinoco junto a las pirañas y alguna que otra anaconda. Las remotas y solitarias playas venezolanas repletas de cocoteros. El canal de Beagle en la Patagonia Chilena. Cruzar el Cabo de Hornos. La Aurora Boreal en Laponia montado en una moto de nieve y a -27ºC. El trayecto en tren desde San Petersburgo a Tallín (Estonia). Ver desde el aire, gracias a la amabilidad del comandante de la nave, los glaciares Upsala y Perito Moreno. Los Uros y sus casas de juncos flotantes en medio del lago Titicaca y al lado la isla de Taquile, cuyos lugareños van vestidos con el traje típico catalán con su barretina y todo. El Machu Picchu. Bajar a la mina «La Valenciana» en Guanajuato (Mexico) y ver  las condiciones en que se trabajaba. Sufrir durante la noche, ya acostados, un importante terremoto en Arusha (Tanzania). Ver en directo la caza de una gacela por un guepardo en el Ngorongoro. La cultura egipcia, romana, azteca, griega, la Inca, la…. Un viaje en globo por el Serenguetti. Pasear por una calle con aire acondicionado en Singapur, e incluso salirte de la pista aterrizando en Munich, etc etc….

Para terminar os diré que otro país en el que me quedaría a vivir es Argentina, lo tiene absolutamente todo: altiplano, desiertos y selva al norte, cordilleras impresionantes, glaciares y la Patagonia al sur, la provincia de Neuquén  y los alrededores de Bariloche de una impactante belleza, buena comida, buen vino y algo muy importante, el idioma..

De todos los sitios en que he estado solo uno me ha gustado menos, Marruecos, y no se porqué….

Un abrazo y buen viaje..

Joaquín Blasco
Cliente de Indira Viajes Online

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